Aunque pudiera parecer raro, son muchas las personas que a
la hora de decidirse a practicar un deporte optan por alguna de las múltiples
ofertas acuáticas. Sin embargo, no debería extrañar porque no son pocos los
especialistas médicos que ensalzan las ventajas de los deportes acuáticos para
el organismo.
Visto desde la perspectiva de una persona que solo busca un
deporte para mantener su organismo sano, la versión acuática presenta la clara
ventaja de que el agua es un medio que reduce la resistencia. Esto quiere decir
que se necesita hacer menos esfuerzo dentro del agua y los efectos son más
contundentes. Por eso, esta actividad encaja tan bien en el caso de individuos
de movilidad reducida y en personas de la tercera edad.
Pero, si lo que analizamos son los deportes acuáticos en una
versión más profesional, habría que distinguir cuatro tipos básicos, el
waterpolo, la modalidad de salto, la de nado y el surf, aunque hay otras
posibilidades que son minoritarias.
- Respecto al primero, el waterpolo podría considerarse la versión acuática del fútbol, claro está, usando las manos en lugar de las piernas.
- Para dedicarse al salto, en cualquiera de sus variantes (trampolín, plataforma…) hay que contar con una preparación física muy fuerte, mientras que la variante de nado es más asequible a todo tipo de personas.
- Además de las carreras, existe una modalidad muy vistosa, la natación sincronizada, una danza acuática practicada en grupo o individualmente y que cada vez cuenta con más seguidores.
- El surf, finalmente, es propiamente un deporte de playa, aunque hay prácticas disponibles en piletas.
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