Aunque hay algunos expertos que siguen pensando que no hay
modelos que puedan compararse con las tradicionales piletas de obra, lo cierto
es que las fabricadas en fibra de vidrio están ganando terreno a una velocidad
sorprendente. O no tan sorprendente si se analizan las ventajas que ofrece este
material a los usuarios frente a otros.
Empecemos por la comodidad y el precio. Las piletas de fibra
de vidrio son más baratas y su instalación es tan sencilla que podemos
trasladarlas con nosotros en caso de mudarnos de casa. Además, actualmente,
permiten una personalización total en el diseño. Es verdad que al principio
estas piletas solo se ofrecían en unos modelos prefabricados, que generaron una
uniformidad poco atractiva para los potenciales clientes. Pero, ahora los
fabricantes pueden dar forma a cualquier diseño, tamaño y forma que se nos
ocurra.
Sin duda, el gran atractivo de estas piletas de fibra de
vidrio reside en su resistencia y fácil mantenimiento. Al tratarse de un vaso
fabricado en una sola pieza, el riesgo de grietas y roturas es prácticamente
nulo. Como se trata de un material muy flexible y maleable es especialmente
resistente a la presión del terreno y a los movimientos sísmicos o corrimientos
por aguas subterráneas.
Tampoco le afectan las condiciones climatológicas, como
heladas o incidencia de los rayos solares, ni a los agentes químicos. Puede ser
recomendable que se pinten pasados unos años, pero en la mayoría de los casos
permanecen impolutas durante décadas. Su mantenimiento se resume a tener el
sistema de filtrado a punto y en funcionamiento.
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