Afortunadamente, en las
últimas décadas han sido más las personas que han podido lanzarse
a la inversión de instalar una pileta en su jardín. A la indudable
utilidad que se puede sacar de estas instalaciones, hay que añadirle
un incontestable valor estético. Por eso, a la hora de construir una
pileta no podemos dejar de lado el tema del diseño como uno de los
factores a cuidar.
Pero, el diseño no debe
convertirse tampoco en un fin en sí mismo. Lo que se debe conseguir
es un equilibrio armónico entre el uso de la pileta, las
características del lugar de la ubicación y, por supuesto, nuestros
gustos personales.
Las imágenes que podemos
observar de distintos modelos de piletas, tanto en los catálogos de
los fabricantes como en los publicitarios, solo deben servirnos de
guía. En muchas ocasiones no todos serán trasladables a nuestra
realidad. Porque en este diseño juegan un papel esencial asuntos
como la composición y naturaleza del terreno, la propia
disponibilidad de espacio y nuestro presupuesto, sin duda.
Por supuesto, esa
variedad no es una desventaja ni mucho menos. Estudiando nuestro caso
con los profesionales aconsejándonos es fácil que consigamos
adaptar el modelo elegido a nuestras peculiaridades.
También hay que señalar
que, como en otros artículos, existen tendencias sobre el estilo de
las piletas que van variando de unas temporadas a otras. En general,
es recomendable no dejarse llevar por estas, al menos si se trata de
propuestas muy estridentes. Una pileta es una obra que va a
permanecer muchos años con nosotros.

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